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Volumetrías de lo natural

by admin on November 30, 2007 Comments Off on Volumetrías de lo natural

Volumetrías de lo natural

Texto: Tahía Rivero

Catálogo: Acumulaciones, Diálogos visuales, Vicente Antonorsi / Isabel Cisneros, Sala TAC, Caracas, 2007

Con el proyecto expositivo Acumulaciones, Vicente Antonorsi e Isabel Cisneros han conformado un colectivo; este ejercicio creativo quizás se haya dado inconscientemente a partir de la cercanía en la producción de la obra. La deconstrucción de lo que se suele llamar “lenguaje personal” y que constituye el sello propio en el cuerpo de la obra, ha sufrido una suerte de transmutación de vasos comunicantes entre ambos lenguajes. Con familiaridad y mutua admiración los escuché insistir varias veces: “esta obra parece de Isabel” o es difícil identificar de quien es esta pieza, si de Vicente o mía”. Este hecho revela otros logros relacionados con el trabajo en conjunto y también nos deja ver cómo la problemática de la autoría fue abordada sin postulados previos.

Traspasar la frontera de lo propio y conjugar las búsquedas personales a partir del otro es, paradójicamente, una de las primeras asignaturas en la conformación de un lenguaje personal. Sin duda las coincidencias formales en el trabajo de cada uno abreviaron ese camino; coincidencias y búsquedas que en ambos casos podríamos sintetizar como la indagación en lo abstracto desde las formas de diversos orígenes: orgánico, tomados de la naturaleza; utilitario como cintas, textiles o botones; y otras formas creadas por ellos mismos valiéndose de la arcilla.

Pareciera que en nuestro país, los permeables códigos de la tradición geométrica se han deslizado hacia numerosas formas de expresión siendo ya parte de una estética nacional. En la exposición Acumulaciones podemos verificar cómo más allá de sus voluntades constructivistas es la geometría el telón de fondo de las obras de Isabel Cisneros y Vicente Antonorsi. La levedad de las formas previas que se transforman, han dado aquí paso a otras nuevas, a tejidos biomorfos, en los que se unen lo femenino y lo masculino, lo natural y lo artificial con todas sus simbologías alegóricas al nacimiento, a la vida, al paisaje. Volumetrías constituidas por objetos de proveniencias irreconocibles que en su construcción lúdica, combinan un conjunto de alternativas asombrosas e infinitas. Una polifonía a la que Isabel y Vicente han dado vida.

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adminVolumetrías de lo natural

Estructuras recientes Vicente Antonorsi

by admin on November 30, 2005 Comments Off on Estructuras recientes Vicente Antonorsi

Estructuras recientes Vicente Antonorsi

Texto: Carlos E. Palacios

Catálogo: Vicente Antonorsi Estructuras recientes, Galería Alternativa, Elvira Neri, Caracas, 2005

Las veinte obras que Vicente Antonorsi exhibe en esta exposición representan sin lugar a dudas un importante punto de inflexión en el discurso que este artista ha emprendido a lo largo de su discreta, pero permanente trayectoria.

Estas nuevas proposiciones discurren por tres escenarios donde la tensión entre la espontaneidad de las formas de la naturaleza y el racionalismo de unas estructuras construidas y manipuladas, se distiende hasta un límite inédito en su producción artística.

En primer lugar habría que destacar la sutileza de un trabajo dominado por un rigor que explota ciertos paradigmas estéticos del amplio discurso de la modernidad, apuntando de esta manera su pertinencia en el contrastado grupo de creadores que dialogan con algunas de sus herencias formalistas como son los dogmas de la abstracción y el minimalismo, la preeminencia de la pureza como una aspiración estética y la recuperación de una metodología de trabajo cercana a la artesanía.

En un segundo lugar me gustaría evidenciar que esta reciente serie de Vicente Antonorsi desplaza al mínimo los registros expresivos de las variadas piezas de su “gabinete de historia natural”, acentuando en un sutil contraste con los soportes sus potencialidades formales. De esta manera, cualquier referencia a sus esenciales valores estéticos de origen orgánico, quedan sujetos a un equilibrado diálogo con la estructura total de la obra. Y finalmente es importante resaltar el trabajo que con los derivados industriales de la madera desarrolla este artista, una experiencia bastante inusual en el escenario artístico venezolano. Los materiales a los que ha acudido Antonorsi para esta exposición no se encuentran precisamente en el escalafón de las llamadas “maderas nobles” sino en productos industriales cuyo origen tienen un carácter inferior en cuanto a  su pureza originaria.

Vicente Antonorsi redescubre, a partir de un proceso de trabajo alejado de las prácticas usualmente ligadas a la escultura en madera, unos valores plásticos que ponen de manifiesto un delicado ejercicio de composición y ensamblaje con los mínimos recursos posibles y en el cual la naturaleza –tanto de los materiales transformados por el artista como de los elementos vegetales seleccionados- aparece organizada bajo un discurso racional, distante de cualquier intención narrativa de inspiración romántica.

Las piezas muestran un entramado de texturas y formas que apuntan hacia una nueva abstracción volumétrica, en sintonía con un discurso muy contemporáneo en el cual se descoloca la idea de la escultura tradicional, para enfatizar la belleza intrínseca de estas representaciones del volumen como un moderador de conceptos ligados a lo natural, lo diáfano y la pureza.

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adminEstructuras recientes Vicente Antonorsi

Paisaje y semillas

by admin on January 23, 2004 Comments Off on Paisaje y semillas

Paisaje y semillas

Autor: William Niñó Araque

Catálogo: Temporada, nuevo manual de especies vegetales. Sala Mendoza, Caracas, 2001

Exposición Temporada, Sala Mendoza, Caracas, 2001

“…abandonamos el proyecto de pasar la noche entre los dos mogotes de la Silla; y después de haber recuperado  el sendero que nos habíamos abierto subiendo al través del bosque cerrado de Heliconias, llegamos al Pejual, que es la región de los arbustos odoríferos y resinosos. La belleza de las Befarias, sus ramas cubiertas de grandes flores purpurinas, ocupaban de nuevo toda nuestra atención. Cuando en estos climas se recogen plantas para formar herbarios hay tanta dificultad en la selección cuanto mayor es el lujo de la vegetación.”

Alejandro Humboldt

I.

Vicente Antonorsi es un romántico tardío, muy tardío; un paisajista pre-impresionista, un pintor viajero, un catalogador insigne, un puro visualista perteneciente al grupo de los botánicos y los enciclopedistas, su vocación de arte se relaciona con los rastros de la naturaleza que marcan la evolución del tiempo. Su curiosidad contemporánea abraza el perfil caluroso de la región, la selva húmeda tropical, el caribe entero, el litoral central y con ello, el cañón del valle de Caracas. Los rastros de su búsqueda están en el tiempo, en las semillas en la hojarasca, las floraciones y los frutos. Su registro atrapa también (y además de las formas), ese aroma sustancioso que se desprende de la montaña. Su obra persigue, insisto, esos rastros que deja la batalla incesante entre los opuestos, entre las lluvias torrenciales de julio y las sequías agobiantes que nos permiten formalizar la cornucopia gigantesca que deja la naturaleza cada temporada.

II.

El martes 6 de febrero en la madrugada, la fuerza de la brisa caliente sobre el cañón del valle se estancó; al día siguiente, la calina desató la más poderosa solaridad decretando en consecuencia la llegada del calor. Sobre la montaña más de cuatrocientas hectáreas se quemaron. Asombrado por la belleza descomunal que también genera el pánico del incendio, el paisaje de estos días se ha hecho azul intenso, teñido por la chamiza quemada. En Caracas febrero es el tiempo de la calina, esta experiencia, absolutamente caribeña, nos transforma en la ciudad del mar. Aquí, ahora, el olor es salitre, esa calina es el resultado de la polarización de millones de cristales de sal arrastrado por las corrientes marinas desde Barlovento, los cuales generan un fenómeno que (lejano de la contaminación) crea una bruma descomunal recostada sobre la montaña. La calina nos impide cada año, durante 6 meses observar los perfiles de las cosas y la transparencia de la geografía.

III.

En el trópico mayo presagia el tiempo de la siembre, aparece como el paréntesis más asombroso de la temporada. Sin embargo, son los primeros días de julio los que corresponden al momento bíblico; las ráfagas frías y descomunales alejan la calina instalada sobre Caracas desde febrero, alejan los calores desconsiderados, alejan los incendios y las sequías, retornan definitivamente las lluvias. Durante estos días de julio una oceánica inhalación de tierra mojada eclipsa la belleza de la montaña ofreciendo una clave de lo caraqueño: el anima revive en sus especies vegetales, los olores atávicos, anulan las imágenes y perpetúan otra percepción. Julio abre un tiempo de frescor, de nocturnas lluvias torrenciales, de tempranos amaneceres plateados y de luz amarilla al atardecer, julio nos presagia noches tormentosas y eléctricas, días de chaparrones incesantes y el verdor prodigiosos e inesperado que hace de Caracas, en ocasiones, un espectáculo de proporciones planetarias.

IV.

El descubrimiento del paisaje, propuesto por Antonorsi, a través de los acentos solitarios que marcan sus especies vegetales a la luz de cada temporada, proponen a su vez un auto-descubrimiento del territorio, una revelación de sus límites, una intuición de su apariencia, un conocimiento de su geografía real. “Ver cerca”, o interpretar todo desde su interioridad, podría ampliar la idea Albertiana de la ciudad como una casa, cuya contemplación interior se extiende paradójicamente en las fuerzas que adquieren los grandes momentos de la ciudad, ya que es a través de sus confesiones más íntimas como se transmite las cualidades de la herencia. Para Antonorsi los grandes momentos se enfrentan compulsivamente a las dificultades que opone el paisaje y la naturaleza misma; este enfrentamiento entre naturaleza natural y naturaleza histórica (o construida) es el argumento más afortunado de su obra; es el regalo de las ideas de las especies vegetales como la clave de la apropiación de una serena condición contemplativa. Antonorsi es un gran momento de Caracas.

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adminPaisaje y semillas

Naturaleza sugerida

by admin on November 30, 2001 Comments Off on Naturaleza sugerida

Naturaleza sugerida

Texto: Tahía Rivero

Catálogo: Temporada, nuevo manual de especies vegetales. Sala Mendoza, Caracas, 2001

Si las normas que prevalecen a la hora de domesticar  un animal salvaje se pudieran reproducir en el mundo vegetal; árboles, flores, frutas o gamelote, Vicente Antonorsi sería un domador de plantas. Esta claro que  en este  caso no hablamos de un sometimiento a los designios del hombre, reseña mas bien una cuidadosa observación del paisaje que parte de la convivencia, de la domesticación. Porque si en algo queda sugerido en las instalaciones realizadas con diversas especies vegetales de Antonorsi, es el reconocimiento de la fuerza y exhuberancia de la naturaleza, sentimiento que prevalece en esta exposición.

Es por ello que entre los propósitos de Temporada nuevo manual de especies vegetales está recuperar el asombroso y abrumador paisaje de la Cordillera de la Costa, mostrándolo fuera de lugar. Pero el traer, o mejor extraer de la naturaleza esos trozos de paisaje Vicente Antonorsi realiza una operación de selección y composición en correspondencia con su lenguaje expresivo, hecho que merece todo nuestro reconocimiento, sobre todo si consideramos que la tarea del artista ha sido que ni mas ni menos que acompasar la propia estética de las formas con las de la madre naturaleza. Y he allí que las intervenciones, cuando las hay, se nos presentan como puntos en los que deliberadamente, el artista requiere de nuestra atención para mostrar su discurso plástico.

Dentro de la trayectoria de Vicente Antonorsi, Temporada es un proyecto de experimentación, un punto de partida. El artista, arquitecto y diseñador de muebles recurre a un tema distinto con un nuevo soporte, quizás más cotidiano y menos intelectual, pero que le brinda mayores libertades. Paradójicamente, con los nuevos soportes, se está acercando a los recursos del arte contemporáneo. Ya sabemos que el agotamiento de prácticas deudoras de las vanguardias históricas ha desplazado las estrategias del arte actual hacia temas pertinentes al hombre y su entorno, por tanto al asumir una estética que en apariencia se vincula a la representación romántica del paisaje, Vicente Antonorsi asume también el riesgo a la medida de su necesidad expresiva.

La estructura de desarrollo de estas instalaciones es, como señalamos anteriormente, imperceptible en su conjunto, reproduce en abstracto, fragmentos de nuevo herbario que alude a una metáfora del paisaje. El esplendor perecedero de las instalaciones  vegetales es a su vez el contrapunto de la acción devastadora de lo urbano sobre lo rural. Más que un manual de clasificación, Temporada es por el contrario, un anti-manual. El artista incluye y mezcla especies a su antojo, en un inventario ajeno a cualquier clasificación. El resultado es un paisaje simbólico que evoca el paisaje que no vemos pero que recordamos y junto con sus cambios los de la ciudad y sus habitantes. Es este pues, un manual que insiste en ver el paisaje con una nueva mirada.

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adminNaturaleza sugerida

Tejidos, nudos, mallas, redes y objetos de Vicente Antonorsi

by admin on November 30, 1974 Comments Off on Tejidos, nudos, mallas, redes y objetos de Vicente Antonorsi

Tejidos, nudos, mallas, redes y objetos de Vicente Antonorsi

Texto: Galaor Carbonell

Catálogo: Tejidos, Galería Escala, Bogotá, 1974

El movimiento de la textilería artística contemporánea es ya una realidad mundial. Y es curioso que haya encontrado en algunos países no tecnificados el escenario donde desarrollarse con mayor plenitud. Colombia se halla entre las naciones que han aportado al movimiento, del que Olga de Amaral es una de las más importantes figuras. Ella ha sido la maestra de Vicente Antonorsi. Con lanas, cerdas, sedas, alambres, fiques y tintes de diversas clases, éste tejedor se presenta ahora digno de que se le tenga en cuenta como profesional dada la seriedad del trabajo que hace, pues su taller en el barrio La Candelaria de Bogotá, sirve para la continua investigación que lo ha enfrentado al acto de tejer y a sus posibles consecuencias.

Las técnicas textiles que utiliza son las propias del telar manual, en sus tantas variantes, de los recursos todavía más elementales como anudar a pura mano. De modo conciente ha rechazado la tecnologías mas complicadas, y es quizás debido a esto que su trabajo alude a las artesanías textiles nativas de Iberoamérica. Siendo un trabajo que se refiere nominalmente a lo artesanal, es en  esencia sofisticado, conocedor y exigente, pues se apoya en la conciencia del diseño.

Vicente Antonorsi se preocupa por tejer los objetos que serán entregados a la mano. La aparente casualidad de su color está evidenciada en las grandes pelotas algunas sonajeras, hechas para rodar por el piso. Ha hecho un falo tejido que afirma que lo armado con nudos comunica mejor por dedos ciegos.

Sus piezas piden a gritos que se las toque. Quizás por que sólo así podrá el espectador entender lo que sintió quien construye tejiendo.

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adminTejidos, nudos, mallas, redes y objetos de Vicente Antonorsi